Cáncer de Mama y Corazón

Las enfermedades cardiovasculares son la causa No. 1 de muerte en todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres.

En los Estados Unidos la enfermedad cardiovascular y el cáncer de mama son causas importantes de morbi-mortalidad. Según publicación de la Asociación Americana de Cardiologia (AHA) la enfermedad cardiovascular afecta aproximadamente 47.8 millones de mujeres y el cáncer de mama afecta aproximadamente 3.32 millones de mujeres.

Una investigación publicada en la revista de la Sociedad Europea de Cardiologia, European Heart Journal, más de uno de cada diez pacientes con cáncer no muere de cáncer, sino de problemas cardiacos y vasculares. Estudio realizado por los Dres. Nicholas Zaorski, oncólogo radiólogo y Kathleen Sturgeon profesora asistente en ciencias de la salud publica en el Colegio de Medicina de Penn State y el Instituto del Cáncer de Penn State.

Existen factores de riesgo que son comunes tanto en el cáncer de mama como en la enfermedad cardiovascular entre ellos tenemos: obesidad, sedentarismo, tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes y dieta no saludable. Todos los pacientes con cáncer de mama pueden sufrir trastornos cardiovasculares, los de mayor riesgo son los que padecen las co-morbilidades señaladas (diabetes, hipertensión, entre otros).

Es importante señalar que algunos medicamentos utilizados para tratar el cáncer de mama podrían afectar al corazón y producir lo que llamamos cardiopatías y efectos cardiotóxicos entre estos medicamentos señalamos las antraciclinas y los anticuerpos monoclonales, que conllevan a insuficiencia cardiaca, es decir que el corazón no puede bombear la sangres a los órganos del cuerpo.

En muchas mujeres se utiliza radioterapia cuyos rayos al dirigirlos a la mama, sobre todo izquierda, producen efectos directamente al corazón.

Los avances de detección precoz y el tratamiento de cáncer han aumentado de forma significativa la supervivencia de los pacientes. Aun así, aproximadamente un 50% de los supervivientes de cáncer presenta algún tipo de secuela física, psicológica o cognitiva secundaria al tratamiento.

Parte de la clave en el tratamiento de ambas entidades es la prevención, es decir mantener adecuado control de la presión arterial, diabetes, colesterol, evitar el sedentarismo y el tabaquismo y llevar un estilo de vida cardiosaludable.

Varios estudios han demostrado que el tratamiento oncológico (para el cáncer), ya sea con radioterapia o quimioterapia, multiplica por tres el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Es fundamental, antes de iniciar el tratamiento oncológico (para el cáncer), recibir evaluación por un cardiólogo, para mantener todos los factores controlados.

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