El deber de educar a sus hijos en el área sexual

La sexualidad viene con nosotros desde el momento que nacemos y es determinante en nuestro desarrollo como personas. Está integrada por componentes biológicos, psicológicos y sociales. Nuestro sexo femenino o masculino dictará pautas de conducta a seguir en la sociedad en que vivamos. La parte biológica de nuestro organismo generará una serie de hormonas que también influirá en nuestras emociones y pensamientos relacionados a los aspectos sexuales desde temprana edad. En los primeros años de vida (0-6 años), los niños/as comenzarán el descubrimiento de su cuerpo. Los padres deben comenzar por enseñar el nombre correcto de los órganos sexuales, el pene y la vulva. La información que se les enseñe debe ser elemental, corta, clara y concisa. Puede decirle su función, como mantenerse limpio, y la importancia de la privacidad. Un punto importante es relacionar los buenos hábitos de higiene con la salud. Su hija/o le hará preguntas de acuerdo as u curiosidad: como entró el bebé en su barriga, por donde saldrá el bebé, por qué su madre tiene senos y el niño no. Si no está listo para contestarle la realidad; díganle que buscarán juntos la respuesta en un libro o en el internet. Existen muy buenos recursos en donde los padres pueden aprender a hablar con sus niños de temas específicos de sexualidad. Entre más temprano comience, más fácil le será hablar de sexo a sus hijos después.

Los adolescentes necesitan reglas específicas de la conducta sexual que sus padres quieren que sigan.

Recomendamos que siempre que su niño/a pregunte acerca de temas sexuales, indague más qué es lo que desea saber, cuánto sabe del tema, dónde oyó acerca de ello, con quienes más conversó acerca del asunto, y que va hacer con esta información. Sus hijos/as podrían estar en peligro de estar recibiendo mucha información para su edad, o estar expuestos a situaciones sexuales inapropiadas. La familia debe estar atenta de los menores; si observan una conducta sexuada, averiguar la causa, para después determinar su manejo.

Los niños mayores de 5 años necesitan aprender la conducta social asociada a su género. Existen códigos de conducta sexual en nuestra sociedad, la cual está basada en valores morales y culturales. Algunas sociedades son más libres para expresar la sexualidad que otras. Cada familia determinará los códigos de valores morales que deberá enseñar a sus hijos, según sus creencias y cultura. Por ejemplo: en nuestra familia, siempre usamos trajes de baño en público, no importa la edad.

Los adolescentes necesitan reglas específicas de la conducta sexual que sus padres quieren que sigan. Desde pequeños se les debe enseñar cómo sentarse, pararse, relacionarse con los demás, hablarles a los adultos, mantener su privacidad, bailar en pareja, tipo de música que se escucha en casa, los ambientes que deben frecuentar, horarios fijos, actividades, metas que cumplir, responsabilidades; en fin, su vida entera debe estar estructurada alrededor de lo que los padres decidan, como sus hijos se deben conducir. Los límites o reglas son necesarias para proteger al adolescente del peligro actual que representa la expresión impulsiva de la sexualidad activa, característica de este período de desarrollo sexual. Después de todo, sus hijos son su responsabilidad.

En los primeros años, la higiene de los órganos reproductivos, el sentido de privacidad y el cuidado personal son elementales. La salud y el sexo están íntimamente relacionados. Esta información sencilla y clara le enseñará al niño/a a ver como normal el mantenerse limpio, evitar golpes o manoseo indebido en esas áreas consideradas como privada. La educación sexual no es solo información, también es indispensable que el niño reciba amor para poder darlo. Es una educación afectivo-sexual debido a que el modelo conductual refleja como debemos relacionarnos los unos con los otros. Este aprendizaje de la conducta social sirve para que más tarde, durante la adolescencia, los jóvenes puedan comenzar a establecer pautas o valores morales en los cuales escoger su conducta sexual.

Es responsabilidad de los padres, educar a sus hijos en cómo manejar todo lo que se refiera al aspecto sexual: desde conocer el cuerpo hasta la toma de decisiones de cómo cuidar de él. Después de todo, el cuerpo es uno solo.

Lic. Martha Rodríguez Perez
Psicóloga clínica

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