Importancia del examen ecocardiográfico en el diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares

El ecocardiograma es el estudio a través del cual se aplica ultrasonido al corazón para la obtención e interpretación de imágenes. Es el estudio más útil no invasivo de gabinete en la actualidad dadas sus características de inocuidad, factibilidad y reproducibilidad. Puede realizarse por vía transtorácica y transesofágica, a través de transductores, tanto en reposo como con estimulación cardíaca.

Por su forma de realizarse se considera una técnica no invasiva o seminvasiva, que no tiene efectos secundarios sobre las estructuras de estudio, de fácil realización, rápida interpretación y altamente reproducible. Puede hacerse en forma repetida e incluso a la cabecera del enfermo como sucede frecuentemente en las unidades de terapia
intensiva.

Se consideran indicaciones para solicitar un ecocardiograma:

1. Evaluación de soplos cardíacos en caso de:

a) Pacientes sintomáticos portadores de un soplo cardíaco.

b) Pacientes en los que a pesar de estar asintomáticos la auscultación u otros métodos sugieran organicidad.

c) Cuando haya duda si un soplo es funcional o inorgánico, aun en aquellos que tengan baja probabilidad de ser portadores de cardiopatía, pero en los cuales el diagnóstico de enfermedad cardiovascular no pueda ser razonablemente excluida por las formas convencionales.

2. Cuando sea necesario recabar información anatómica como el espesor y movilidad de las paredes miocárdicas en especial del ventrículo izquierdo o derecho, la masa cardíaca o funcional como la fracción de eyección del ventrículo izquierdo o el patrón de Doppler de las venas pulmonares o la válvula mitral. Informaciones que frecuentemente se requieren en el contexto de la enfermedad isquémica e hipertensiva del corazón.

3. Enfermedad valvular donde ayuda a definir la lesión primaria, su etiología y su severidad. Define la hemodinámica (estenosis, regurgitación o ambas) y su repercusión. Detecta anormalidades coexistentes.

4. Detección de masas o tumores intracavitarios en especial el estudio con aproximación transesofágica, con el cual se pueden apreciar estructuras como la orejuela izquierda, la que prácticamente no es posible observar desde la aproximación transtorácica.

5. Cortocircuitos intracavitarios frecuentes en caso de cardiopatía congénita, pero en ocasiones adquiridos, como en el caso de ruptura miocárdica después de un infarto del miocardio. Ayuda a definir el tipo y situación anatómica del defecto, así como a cuantificar el grado y su repercusión hemodinámica.

6. Derrame pericárdico donde con facilidad corrobora su presencia, y permite su cuantificación, así como repercusión hemodinámica.

7. Enfermedades de los grandes vasos como aneurismas de senos de Valsalva.

8. Detectar problemas de la aorta ascendente como la presencia de aneurismas.

9. Disección aórtica o ruptura donde el ecocardiograma, en especial el transesofágico, ha mostrado ser sumamente útil, sobre todo en aquellos pacientes que no pueden ser movilizados a salas de resonancia magnética nuclear por encontrarse inestables hemodinámicamente.

En todos los casos es importante hacer notar que un estudio de ecocardiografía no sólo nos ayudará a definir una lesión, sino más allá nos dará un punto de referencia para evaluaciones ulteriores y poder así dar seguimiento a los estados evolutivos de determinadas condiciones, en especial después de intervenciones terapéuticas médicas o quirúrgicas.

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